viernes, 9 de septiembre de 2016

Chaco For Ever - Mempo Giardinelli





Ante el abismo 

En 1975 Mempo Giardinelli trabajaba en la Revista Siete Días. Esa relación laboral le impedía presentarse al concurso de cuentos policiales que organizaba el semanario. Pero la tentación era demasiado grande. El jurado era “espectacular”: Borges, Roa Bastos y Marco Denevi. Giardinelli se guió por el deseo y envió un cuento, sabiendo que en caso de ser elegido tendría que renunciar al premio y al trabajo. 

Los ganadores fueron cinco, entre ellos Piglia y Di Benedetto. Giardinelli recibió la primera mención. Tuvo que ocultar su alegría hasta que se animó a llamar a Denevi y contarle quién era y qué había hecho. En una mesa de café, Denevi le reveló algunas de las deliberaciones del jurado. Aquel cuento abre esta antología de relatos que acaba de publicar Edhasa. Cuarenta años después, “El paseo de Andrés López” sigue funcionando a la perfección.

El autor chaqueño aprovecha el territorio del prólogo para aclarar que si bien el título del libro hace referencia al club “más popular de Resistencia”, no hay en Chaco For Ever historias de fútbol. Tras un pequeño homenaje a maestros y colegas (Orgambide, Rulfo, Monterroso, Filloy, Xurxo, Anderson Imbert, Gorodischer y Denevi), Giardinelli revela “las dos vertientes que constituyen la médula de todo gran cuento: el fino humor sutil y la estremecedora tragedia, esas dos caras de la comedia humana.”

Un Falcon verde, un médico extrayendo una bala en el asiento trasero de un auto, una adolescente negra en Resistencia. Un reencuentro, una larga confidencia en la cocina. La cosecha de algodón y alguien que escapa corriendo por el monte. Un piano que cae desde el cielo. La carga de un camión destrozando dos cuerpos jóvenes. San La Muerte. Un hombre que acaba de salir de la cárcel. Un ex combatiente de Malvinas convertido en mendigo. Un opositor a Stroessner asesinado, simulando una fuga. Un preso que silba Nabucco, de Verdi, en una cárcel de la Patagonia. 

Hay algo crudo en Chaco For Ever. Los personajes descubren que las cosas no son como creían y en ese descubrimiento hay dolor, tristeza, furia, resignación. Algo los ha llevado al límite, al punto donde todo se desencadena y es inevitable mostrar lo que uno realmente es.

En muchos de estos relatos se presentan con maestría escenas insoportables. En “Luminoso amarillo” una niña es vendida. Se ve la oscuridad, la miseria y la codicia obteniendo su presa. El narrador no juzga: muestra. Y ese mostrar es tan preciso y escueto que lo no dicho retumba con fuerza.  

Los cuentos de este libro llevan la marca de Giardinelli: el estilo sencillo (una sencillez siempre  difícil de conseguir) y el argumento contundente jugando en dosis justas. El equilibrio de un cuentista que domina su oficio.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Número Cero




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