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jueves, 3 de abril de 2014

Nuevo blog de Edhasa












Los amigos de Edhasa tienen nuevo blog.


Absolutamente recomendable. 


Ya pueden leerse textos de 

Eduardo Sguiglia, Canela, Silvia Villegas
Marcos HerreraGermán Maggiore 
Jorge Consiglio.




La Balandra - Entrevista a Alejandra Laurencich



Los lectores festejamos: 
La Balandra número 8 está en la calle





Aprovechando esta noticia, va aquí una charla que tuvimos hace unos meses con Alejandra Laurencich, directora de la revista.*



Celebración de la palabra


Hace un tiempo un mecenas misterioso se acercó a la escritora Alejandra Laurencich para proponerle crear una revista literaria. Ya en el primer número fue evidente que estábamos ante algo nuevo, distinto, algo que buscaba asomarse a la “Otra narrativa” y abrir caminos.

Han pasado dos años, el mecenas dejó de ser un misterio, La Balandra ha seguido creciendo y fue reconocida por el Fondo Nacional de las Artes como una de las tres mejores revistas literarias del país. Con un equipo de trabajo admirable, un diseño exquisito y el espíritu de ampliar las fronteras literarias, es una publicación para celebrar y acompañar.



Hay una estructura de secciones fijas. Cuando diseñaron la revista ¿cómo decidieron esas secciones?

Para serte sincera, casi todas las secciones las fui escribiendo en una libretita que llevaba en la cartera, un día que se me descompuso el auto y viajaba en colectivo. ¡Tenía tantas ideas dando vueltas en la cabeza desde que Carlos Costa me había propuesto hacer una revista que él financiaría en su primer año! Él me dio libertad para hacer la revista que quisiera, eso fue fundamental, de una enorme generosidad y confianza hacia mí. Yo le había dicho que sí, que tomaba el desafío, pero entonces comenzaron a aparecerme ideas, y lo único que me preocupaba era que la revista fuera distinta a la enormidad de revistas literarias que había. 
Un eje importante que decidió el rumbo, fue darme cuenta que quería orientarla a mostrar la trastienda del oficio, todo lo que los escritores sabemos, porque hemos pagado derecho de piso tantos años, pero los que empiezan desconocen, el mundo editorial, los esfuerzos que se deben hacer cuando uno termina de escribir un libro o cuando lo está escribiendo, en fin, contacto con editores, nociones de oficio, charlas con los narradores consagrados para que nos cuenten cómo empezaron, porque de lo otro, de mostrar su actualidad ya se encargan los suplementos literarios, entonces, yo iba a mostrarlos a ellos en sus primeros años, en sus dudas, sus fracasos o pequeños logros, para que los lectores vean que todos los escritores fuimos alguna vez principiantes, ahí entonces surgió la sección Cómo empecé
También pensé que sería bueno abrir debates sobre las dudas que traían mis alumnos de taller, año tras año, y que yo misma había tenido cuando me inicié: ¿se nace siendo escritor o alguien dice cuándo uno se hace escritor?, ¿está bueno corregir un texto o es mejor no hacerlo?, ¿hasta cuándo hacerlo?, ¿qué vale más a la hora de escribir un texto, tener mucha imaginación o haber tenido experiencias interesantes?, todas esas preguntas hasta incluso la que me hacía mi familia (risas) ¿de qué vive un escritor? Entonces, me dije: qué bueno sería que todas estas preguntas las contestaran los escritores, no los que reflexionan sobre el tema, los críticos literarios, sino los mismos escritores que deben lidiar con esos asuntos. Y así nació la nota Debates
Incorporé también la experiencia que una vez realicé en la librería Eterna Cadencia, haciendo entrevistas a los escritores pero desde su lugar de lectores, para que me contaran sus trayectorias de lectura, surgió entonces la sección El autor como lector, y como me entusiasmaba la idea de difundir a los escritores eslovenos que había conocido en un festival literario y que me habían volado la cabeza, decidí incluir una sección que mostrara a los narradores extranjeros que acá todavía no se conocían, ahí salió la sección Narrativa extranjera
Y así con todo, el contacto con editores, que me parecía fundamental abrirlo a los autores que se inician me hizo pensar en una sección que fuera un diálogo permanente con editores: sección Editores, y las instituciones que apoyan el trabajo del  escritor que se inicia: Instituciones, y así. Por acá debo tener la libretita esa: casi un sumario de lo que es la revista. Y todo escrito en un viaje en colectivo.


¿Por qué es importante incluir una sección fija que ilumine el trabajo de los traductores y los editores?

En el caso de los traductores es importante porque una mala traducción puede alejarnos de un buen texto, o incluso hacer que abandonemos a un autor, y en esta idea de acercar la trastienda del oficio a los lectores de la revista, cómo olvidar este punto clave. Quería que los lectores aprendieran a valorar el trabajo que hay sobre un texto extranjero que nos llega a las manos traducido. Y que lo pusieran en la balanza, a partir de la lectura de la revista, cuando necesitaran elegir entre una traducción u otra. En el caso de los editores también creo que fundamental dejar de ignorar sus objetivos, su tarea, y por una vez meternos en sus zapatos, como se dice, porque si no, siempre serán los malos de la película en el imaginario autoral, y eso más que brindar posibilidades de vínculo, los corta. Hay que aprender a relacionarse con ellos. 


¿Cuál es la sección que más te gusta? 

Son muchas las secciones que me gustan, por no decir todas. Pero puesta a elegir, el Cómo empecé me encanta, sobre todo cuando nos revela aspectos de un autor consagrado que uno desconocía, o la de El autor como lector, por lo mismo. También me gusta la Nociones de oficio, pero esta por la repercusión que tiene en cada número, cuando me escriben lectores para decirme que alguna cosa les allanó el camino, que la disfrutan, cuando veo que algunos colegas utilizan esas notas en sus clases de la Universidad, o en sus talleres, eso me entusiasma. 


¿Cuál es la más difícil de hacer?

La más difícil, en un principio, era la Narradores Extranjeros, pero ahora que La balandra ya tiene prestigio ganado se ha vuelto más fácil porque nos llegan propuestas muy serias, la última experiencia fue por ejemplo, desde la Embajada de Panamá, con la que trabajamos codo a codo, en especial con su Agregado Cultural, Carlos Marré, que nos facilitó mucho la tarea. 
Podría decirte que la sección más difícil a esta altura del partido es la Nuevos Narradores, hay que leer muchísimos textos, aunque tenemos un comité de lectura y selección que trabaja fenomenalmente, pero cuando Azucena Galettini (la Secretaria de Redacción) y yo finalmente debemos enfrentar esa cantidad de cuentos o fragmentos de novela que nos pasa el comité, y elegir entre todos ellos los tres que nos parecen harán el dossier de ese número, y vemos cuántos quedan fuera, algunos incluso muy buenos, llega el momento más difícil, porque además, de esos tres narradores hay que mandar a hacer fotos, y todo es un proceso largo, hay que generar las biografías para el Quién es Quién, etc. Esta sección también se complica: Fernanda García Curten, que es quien la lleva adelante, hace una tarea de pesquisa y equilibrio muy grande para que cada uno de los que participan en un número tengan su biografía en armonía con la de los demás, un trabajo delicado en un mundo de puro ego (risas). También se complica la sección Libros Recibidos, hay tantos buenos libros que recibimos, cada vez más, y hay leerlos todos y elegir cuáles podemos hacer entrar en una cantidad acotada de páginas. En fin, son muchas las decisiones que hay que tomar, todo lleva tiempo y siempre me quedo con la sensación de que algo quedó afuera.


Me interesa mucho el proceso de producción. Quisiera saber cómo eligen el tema de la sección DEBATES y cómo eligen los autores para las secciones AZIMUT, NUEVOS NARRADORES, CÓMO EMPECÉ y EL ESCRITOR COMO LECTOR. En el caso de los NARRADORES EXTRANJEROS ¿se parte de algún autor o se empieza eligiendo el país?

Para la sección Debates, como dije, me basta pensar en las preguntas que escucho a diario, aunque a veces también me llegan ideas de la gente, no necesariamente gente que hace la revista, sino algo que leo por allí, también algunas fueron sugerencias de los colaboradores, o de situaciones que se presentan o notas que vemos por allí. Por ejemplo, la de ¿existe una literatura femenina o masculina? la sugirió el hecho de que haya salido mi último libro y que en cada entrevista que yo daba ¡tenía que contestar si me adscribía a la literatura femenina! (risas). Entonces pensé: podemos poner el tema en el tapete, para que un puñado de escritores dé su opinión, a ver si podemos sacar algo en limpio sobre este asunto. Y así, las decisiones sobre lo que va en el próximo número van surgiendo siempre amparadas en la necesidad de abrir el juego sobre lo que sucede en el ambiente literario, tal como si uno se juntara con colegas a comentar los últimos meses de actividad, o los que están por venir. Uno también comenta libros que ha leído, autores que quedaron en el olvido o fueron desconocidos en el país –acá recuerdo que el primer Azimut fue sobre un libro que yo había leído con devoción, pero que parecía no ser conocido por nadie, cada vez que peguntaba: ¿Leíste Palinuro de México, de Fernando del Paso?, la respuesta era: No, ¿de quién? ¡Y sin embargo era un libro super premiado internacionalmente!-. También en esas supuestas reuniones de colegas uno habla de los problemas técnicos que le está dando la escritura de una novela, o un libro de cuentos, o las relaciones con algún editor, recomienda lecturas, se entera de los ganadores de algún concurso o recomienda una institución que está dando oportunidades a los autores, o a los lectores, y así, todo ese mundo en el que vivimos a diario los que escribimos, está ampliado o registrado en las páginas del futuro número de La balandra, abierto a la consideración de los lectores o escritores y editores que nos leen. Da mucho gusto mostrar lo que están haciendo los nuevos talentos que escriben sin tener oportunidad aún de aparecer en los suplementos literarios, o incluso en alguna editorial. Muchos de ellos ahora ya han editado, comienzan a circular en el mercado. Y en el caso de los narradores extranjeros, como te dije, ahora nos llegan propuestas de dossiers, y elegimos la que nos parece más interesante, pero hay muchas en proyecto. 


En estos dos años ¿qué fue lo que más te sorprendió en relación a La Balandra?

La repercusión increíble que tuvo en los lectores, en los colegas, en las universidades y talleres, que la han puesto en muchos casos como material bibliográfico. Que sea tan elogiada, tan respetada, tan valorada. Eso no me lo esperaba, pensé que como mucho, al año de salir, podríamos a ser conocidos en un grupo minúsculo de talleres literarios. Pero parece que destapó una caja que muchos querían abrir, no sólo en el contenido, sino en lo formal: veo que ahora las nuevas publicaciones literarias que están saliendo cuidan mucho la estética, se preocupan por ser un objeto bello, coleccionable. Eso fue algo importante en nuestro caso, no queríamos ser una revista desechable, sino que diera gusto guardarla en la biblioteca junto a los libros que uno quiere.


¿Hubo algún momento en que La Balandra enfrentara una tempestad? 

Varios, y cada tanto surge una ola que amenaza, pero hasta ahora tratamos de timonear lo mejor que podemos. No me gusta difundir las miserias o mezquindades a las que a veces nos enfrentamos, hay tanto bueno para mencionar, que mejor dejar que lo otro se vaya hundiendo lentamente en el fondo del océano.


Cuando empezaron ¿cuáles eran las expectativas mínimas y máximas que tenían con respecto a la revista?

Las expectativas fueron esas que antes mencioné, creer que podríamos llegar a un grupo reducido de talleres literarios. No había más que ese pequeño sueño y a mí me alcanzaba.


¿Cuál fue el mejor día en estos dos años? 

Uno de los mejores días que recuerdo fue cuando llegué un día a un evento literario del MALBA, al poco tiempo de sacar el primer número de la revista, y un montón de colegas se me acercaron a felicitarme por La balandra, no podía creer semejante situación, no sólo tenían conocimiento de la revista, no sólo la habían leído, la elogiaban de verdad, con palabras sinceras. Otro buen momento ocurrió cerca del primer aniversario, cuando le escribí a Guillermo Schavelzon para preguntarle si había recibido las revistas que le habíamos enviado a su pedido, y en caso de que así fuera, me permitiera publicar una carta que yo guardaba de mis años de principiante, escrita por él, como modelo a seguir para dirigirse a los editores, y él no sólo me contestó que la revista le parecía una de las mejores que había leído en los últimos cuarenta años, sino que me dijo ¡que en ese mismo momento estaba escribiendo una nota que pensaba enviarme para que yo evaluara su publicación en La balandra! Era de no creer! Les envié a todos un mail, lean esto, lean esto!  O el día que en una librería de La Rioja, la profesora Marisa Piehl, me dijo que usaba la revista en su cátedra universitaria, o cuando Guillermo Martínez me comunicó que las Nociones de oficio de La balandra eran parte de la bibliografía que él había elegido para la 1° Maestría de Escritura Creativa que se hizo en el país, en la UNTEF, o cuando Mempo me presentó a Eduardo Galeano, en El Chaco, diciéndole: ella dirige una de las mejores revistas de los últimos años, qué se yo, podría seguir y seguir con tantos momentos de asombro, las cartas de muchos lectores que nos conmueven, momentos inolvidables.


En el subtítulo de la revista está la palabra “otra”, la intención de mostrar algo diferente, alternativo. ¿Cómo surgió esa necesidad?

Eso está explicado en el primer editorial: la revista iba a mostrar la narrativa que los demás no mostraban. 
Esperá que lo busco y te leo. Acá: "La nave que muchas veces surca las aguas (ese inmenso mar de la literatura que se ofrece a los lectores) a la sombra de embarcaciones mayores, majestuosas y soberbias, en las que viajan tantas obras y narradores reconocidos, y que desde cualquier orilla solemos ver pasar.
La balandra, esa otra narrativa, la escrita por talentosos autores noveles, la de los ya consagrados narradores de otras latitudes que por distintas razones no se han publicado aún aquí, la de los escritores que dan sus primeros pasos en la ardua labor de darse a conocer, la que construyen con su aporte y desde sus tareas específicas los editores, los libreros, los traductores, los lectores y las instituciones. Esa es la nave que nos proponemos seguir. Su realidad es la que nos interesa mostrar.La balandra será entonces, la revista donde esa otra narrativa tenga sitio, se difunda y se disfrute. Esta invitación se abre no sólo a los autores nacientes o poco divulgados y a los olvidados o desconocidos por estas orillas, que tendrán acá un lugar destacado, sino a los que con su trabajo diario ayudan a que el viento sople a favor, y muy especialmente a todos los lectores que, sin intención de ejercer el oficio de narrar, quieran conocer las bambalinas de la creación literaria, ese espacio apenas difundido de la literatura que nos proponemos revelar: el día a día del escritor, los primeros intentos, sus interrogantes, los asuntos cotidianos que enfrentan o han enfrentado alguna vez, antes, durante y después de inclinarse frente a la página en blanco. Zarpamos, amigos. Bienvenidos a este viaje."


Sabemos que La Balandra nació gracias al aporte de un Mecenas anónimo. ¿Cómo se financia ahora?

El mecenas anónimo ahora dejó de ser anónimo (risas). Es Carlos Costa, autor de la novela Marcapasos, que salió publicada luego ser finalista en el premio Letra Sur, y tiene también un libro de cuentos estupendo: El otro jardín. Él fue quien me escribió un día diciéndome: me gustaría financiar una revista literaria, mi participación sería la de un mecenas, invisible. Y me dio carta libre para formar un equipo, para decidir contenidos, todo. Me acuerdo que, al no ser yo periodista, me sentía en falta, así que llamé a un amigo, Diego Rojas, para preguntarle qué le parecía la idea de hacer una revista así y asá, con este tipo de notas, etc, y preguntarle quién podría dirigirla, si a él no le interesaba, y Diego, después de escuchar toda la propuesta me dijo: Pero si la tenés toda armada, y es muy coherente ¿por qué no la dirigís vos? ¡Qué frase! Después de eso volví a casa con la cabeza a mil, por qué no, me decía, por qué no. Y otra voz se le cruzaba: vos estás loca. Pero no tardé mucho en ver que tenía razón, ya la idea era tan clara, que me hubiera costado mucho dejarla en manos de otros. Tenía que aceptar el desafío y empezar a trabajar. Pocos días después fue cuando se me descompuso el auto y, para acortar el viaje en colectivo, decidí anotar en la libretita todas las secciones de la revista que estaba acá.


¿Qué implica no financiarse a través de publicidades?

Evitar problemas o presiones de cualquier tipo, y por otro lado, segur dependiendo de un esfuerzo enorme de divulgación y distribución. Todo a pulmón, como quien dice.


¿Se venden más revistas en papel o en formato digital?

Se venden muchas más en papel. La gente quiere la revista objeto también, con su diseño formidable, y acá tengo que destacar a Willy Weiss, su trabajo impecable, y también el papel precioso que lleva la revista, todo lo que hace que como producto sea impecable. 


¿Cuántos ejemplares tiene cada tirada?

Ni lo sé, yo me ocupo de los contenidos, de que la revista no pierda calidad ni compromiso, los números no los manejo. Todo eso está en manos de Carlos Costa.


¿Has pensado en publicar un libro que reúna las notas publicadas en la sección NOCIONES DE OFICIO?

El libro ya está escrito, y sale el año que viene, no sólo tiene esas notas, también toda una parte práctica de ejercicios sugeridos, de lecturas recomendadas. Me entusiasma mucho la idea de publicarlo, así, completo.


¿Cuántas personas hacen La Balandra?

Azucena Gattini es mi mano derecha, la que recibe mis ideas, con la que luego converso todas las decisiones, con la que leemos y discutimos los autores que salen o no salen, escribimos y revisamos los títulos, los copetes, cada palabra o coma que aparece en la revista. Ella además es la correctora. Willy Weiss hace el diseño, escucha mis requerimientos, a veces de obsesiva: a ver Willito, llevá el color a un punto más saturado, la letra de este nombre tiene que ser de la misma altura que la de este otro, él plasma la expresión plástica de todo, una maravilla. Mau González hace la difusión en FB y Tiwtter, nuestra RRPP, digamos, se encarga de ser el enlace entre el comité de lectura y nosotros, de recibir los correos y enviarlos a quien corresponde, Roni Bandini escribe la sección del Flaco Novatti, que es la nota de humor de la revista, con ese estilo tan particular de Roni, brillante, y también nos asesora en todo lo que tiene que ver con lo virtual, internet, etc. Elsa Drucaroff escribe su columna de opinión, siempre filosa, Fernanda García Curten hace el Quién es quién, que es como dije, una de las secciones más arduas, y a veces otra nota, como la de los Narradores mexicanos, que salió preciosa, ella hizo un trabajo increíble en ese dossier. Rocío Pedroza hace todas las fotos, tanto de narradores consagrados como las de los nuevos, la foto del editorial, en fin, ella y su cámara logran el registro de las caras de los Balandreros. Federico Bustos se encarga de las librerías, de contactarlas, de anunciarles las decisiones de comercialización, y también de todas las cuestiones legales, ya que además de escritor es abogado, y finalmente Carlos Costa es el que pone y diagrama la logística de todo, para que este producto se haga realidad y llegue a manos de los lectores más alejados. Ojo, también están los grandes periodistas a quienes les encargo notas específicas, como el Cómo empecé, o Instituciones: Ángel Berlanga, Silvina Friera, Mariana Enríquez, Ivana Romero, Irene Chikiar Bauer, entre muchos otros que fueron sucediéndose en los distintos números. Y la encargada de prensa actual: Nati Viñes, que trabaja incansablemente para que la revista tenga visibilidad.


¿Cuáles son los planes a futuro? 

En este mismo momento, la idea es descansar de un año de trabajo arduo e ir armando el número que viene, dedicado especialmente a concursos literarios.



Eugenia Almeida


* Parte de esta entrevista fue publicada en Ciudad X




Otras notas en este blog sobre La Balandra:

martes, 1 de abril de 2014




Semana de la Memoria


Facultad de Filosofía y Humanidades

Universidad Nacional de Córdoba



La Escuela de Letras pone en marcha el ciclo Escritores en Casa.

"Narrar la dictadura desde los márgenes".

El jueves 3 de abril, a las 19 horas, en la Sala B, del Pabellón Residencial se llevará a cabo un diálogo abierto entra las escritoras MaríaTeresa Andruetto y Eugenia Almeida.


Aquí, una nota en la página de la Facultad






miércoles, 26 de marzo de 2014

La Agencia Literaria Mertin nominada por la Feria del Libro de Londres







Es una alegría enorme celebrar la nominación de la Agencia Literaria Mertin para el Premio al Mejor Agente Internacional en la Feria del Libro de Londres.

Nicole Witt es un ejemplo de inteligencia, delicadeza e integridad. Felicitaciones a este equipo que hace más fácil -y más apasionante- el trabajo de tantos escritores.




El guardián de la calle Ámsterdam / Sergio Schmucler





Hay una calle en la Ciudad de México. Según los planes iniciales, debía tener forma circular pero terminó siguiendo las huellas de un antiguo hipódromo y se convirtió en una elipse. Si uno camina por ella y pretende no desviarse nunca, volverá a pasar una y otra vez por los mismos lugares. Ese detalle inquietante sirve para desovillar una historia precisa y conmovedora que aborda la memoria, el exilio, la identidad, el efecto del tiempo y la distancia, los modos posibles de estar en el mundo y de transformarlo a través de nuestros actos.

El protagonista es un niño que queda atrapado en su interpretación de un doble mandato familiar: su padre le ha dicho “serás carpintero o no serás nada”, su madre ha dicho “mi hijo nunca saldrá de esta casa”. Galo opta por no ser nada y por no moverse de su casa. Esa decisión quedará reforzada por la única incursión que intenta: cuando decide salir a conocer el mundo, se propone caminar siempre por la misma calle, esa misteriosa calle que –por su diseño– lo trae de regreso y lo convence de que no es necesario volver a salir. 

Los cuartos de su casa se convertirán en habitaciones de alquiler. Con el paso del tiempo llegarán una familia escapada de Berlín, un peluquero español, un cura y su catecismo, tres jóvenes y una valija llena de armas, una pareja de estudiantes, un uruguayo y su esposa. Cada uno arrastra los efectos de la Historia sobre su vida. Atada a ellos viene la violencia del nazismo, la España franquista, el oscurantismo de la Iglesia, las dictaduras latinoamericanas y la represión en el propio México. Extranjeros, desterrados, exiliados, perseguidos políticos. Galo mirará a estas personas intentando registrar una complejidad que deberá desmenuzar y luego reconstruir en sus propios términos. 

El guardián de la calle Ámsterdam es un libro fresco, luminoso. Un libro profundamente humano que se inscribe en la tradición de la memoria y deja flotando muchas preguntas. Quizás una de las más potentes sea qué podemos hacer sobre el mundo. Cómo colaborar –desde la alegría o desde la furia– con aquello que quisiéramos posible.


La mirada etnográfica

Sergio Schmucler logra una paradoja de rara belleza: haber escrito un libro sobre el exilio relatando la historia de alguien que ha decidido no moverse de su casa. “Descubrí con Galo que estar quieto te hace ver con mucha más minuciosidad el universo. En la medida en que uno se resigna a que nunca más va a poder moverse de su lugar, que en el fondo no hay salida, que uno no se escapa de sí mismo. Ser consciente de eso permite hacer preguntas más ingenuas, más literarias; preguntas que explotan la realidad y te llevan a un conocimiento más profundo, más poético. El personaje fue haciéndome descubrir que en ese no moverse, en ese reconocer que por más que uno se vaya no se va, la nostalgia del lugar perdido es porque uno sigue en ese lugar”. 

La novela surgió de un modo inesperado: “Un amigo, director de cine, me pidió una historia que se pudiera contar siempre en un solo lugar. Y se me ocurrió el mecanismo de Galo sentado en la silla. Lo que pasa es que me rebasó. Apenas la empecé a escribir me di cuenta que había encontrado el mecanismo para contar mi historia vinculada al exilio y la historia de mi desvinculación y mi reflexión o mis preocupaciones sobre la revolución”. 

Al releer la novela en vísperas de su publicación, Schmucler se preguntó de dónde podía venir ese personaje tan singular que es Galo. “Lo emparenté con el pibe que decide no crecer de El tambor de hojalata de Günter Grass. Me acordé de los personajes de Ítalo Calvino, como El barón rampante, entre ingenuos y volátiles; ingenuos que miran. Galo no puede dejar de ser el hombre que somos todos, que perseguimos un mandato o negarnos a él.”  

Hay algo taoísta en el modo de hablar de Schmucler. “Tratar de entender” es una frase que repite a lo largo de la conversación. Como si hubiera ahí algo nodal de su modo de estar en el mundo. Escuchar, entender. 

En su primera novela, Detrás del vidrio, el protagonista se pregunta: “¿A alguien le importan los recuerdos de otro?”. Quizás pueda considerarse a El guardián de la calle Ámsterdam como una respuesta a aquella pregunta planteada tantos años atrás. 


Eugenia Almeida

Publicado en Ciudad X
Octubre de 2013

http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/exilio-y-memoria-en-la-nueva-novela-de-sergio-schmucler



jueves, 20 de marzo de 2014

40ª EDICION DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES








Cuarenta años bien valen un banquete
“Tenemos todo un pasado para contar, pero vienen muchos más capítulos por escribir”, sostiene la directora Gabriela Adamo. Con San Pablo como ciudad invitada de honor, la feria de este año traerá varias novedades y buscará incentivar el perfil federal.
Por Silvina Friera
“Capítulo 40” o cómo tirar la casa por la ventana. En el origen de esta expresión popular está una costumbre que se practicaba a principios del siglo XIX, cuando el afortunado ganador de la lotería, luego de enterarse del gran batacazo, arrojaba literalmente a la calle los viejos muebles del hogar para comenzar una nueva vida. Se trata de celebrar una ocasión especial. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se realizará del 24 de abril al 12 de mayo con San Pablo como ciudad invitada de honor, cumple cuarenta años. Y tiene sobre rieles una programación para festejar a todo trapo con los “saraos” paulistas y escritores tan diversos como el estadounidense Paul Auster, el su-dafricano J. M. Coetzee, los chilenos Pedro Lemebel y Diamela Eltit, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el mexicano Mario Bellatin y los españoles Almudena Grandes y Arturo Pérez-Reverte, por mencionar apenas algunos de los invitados hasta ahora confirmados. “Me alegra enormemente que pudimos encontrar un fuerte consenso en torno de Quino, querido y respetado por todos, que implica un mensaje de unidad para la inauguración. La proyección internacional que tiene el creador de Mafalda puso a nuestra feria en todos los diarios del mundo”, pondera Gabriela Adamo, directora de la feria. Quino dialogará en la apertura de esta edición con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky. “Arrancamos con todo el primer fin de semana con otro diálogo esperadísimo entre Auster y Coetzee”, agrega Adamo. Una de las novedades más significativas de este “Capítulo 40” –el lema de esta edición– es “Diálogo de provincias. Lecturas con tonada”, una serie de encuentros con diversos escritores de distintas provincias del país.
“Son cuarenta años ininterrumpidos de una feria abierta al público, en contextos bien complicados y de todo tipo”, plantea Adamo a Página/12. “Son cuarenta años de una institución civil, la Fundación El Libro, que reúne a todos los jugadores de la industria editorial bajo un mismo paraguas, que ha tenido todo tipo de discusiones internas y de tormentas y se sostiene en el tiempo. Tenemos todo un pasado para contar, pero vienen muchos más capítulos por escribir.” La directora subraya que esta edición va a estar atravesada por los festejos. “Queremos festejar con los lectores, con el público. La idea es festejar con quienes vienen a la feria y por quienes hacemos este trabajo. Va a haber sorpresas de distintos tipos todos los días.” El viernes de la semana pasada estuvo el equipo de trabajo de la Biblioteca Mário de Andrade, encabezado por su director, Luiz Armando Bagolin, que se está ocupando de curar el programa cultural de la ciudad invitada. “El stand de San Pablo no tiene nada que ver con lo que vimos cuando estuvo Amsterdam –compara la directora–; es mucho más moderno y de-sarmado. Habrá también un café, eso quedó como marca registrada, como punto de encuentro donde la gente se pueda sentar, tomar algo y escuchar las charlas y actividades programadas por la ciudad invitada.”
El énfasis de la programación de San Pablo estará en la “literatura de la periferia”, cuya cabeza más visible es el narrador paulista Ferréz, creador del Movimiento de Literatura Marginal que desde fines de los años ’90 agrupa a escritores de las regiones periféricas del Brasil, autor de la novela Manual práctico del odio, publicada en el país por Corregidor con traducción de Lucía Tennina. “Lo que me impresionó es que van a traer cuatro ‘saraos’; son lugares en los barrios periféricos, generalmente bares transformados en espacios culturales, donde se empezó a juntar la gente para hacer intervenciones artísticas. Y la literatura tuvo mucha fuerza. Son más o menos unas veinticinco personas por ‘sarao’, así que van a venir unos cien jóvenes, en su mayoría poetas, performers y músicos. Estos ‘saraos’ van a estar funcionando todos los días en la feria, además de las mesas con escritores, intelectuales, antropólogos y sociólogos. Y vienen muchos autores infantiles.” Dicen que los saraos artísticos –que hoy son más de 30– se han expandido como una mancha de aceite por la periferia de San Pablo, megalópolis de más de 20 millones de habitantes. Algunos escritores paulistas que se presentarán en La Rural son Ricardo Lísias, Andrea del Fuego, Heloísa Prieto, Regina Machado y Ricardo Azevedo.
Continúa el Diálogo de Escritores latinoamericanos, que se hará del 3 al 6 de mayo. Edmundo Paz Soldán (Bolivia), Diamela Eltit, Rodrigo Rey Rosa, Mario Bellatin, Iván Thays (Perú), Darío Jaramillo (Colombia) y Eduardo Lalo (Puerto Rico) son algunos de los narradores que intervendrán en esta tercera edición. “Desde que estoy como directora, hace tres años, lo recibí como un reclamo: ¿qué pasa con los escritores que viven en el interior del país que no están en la feria? Le estuvimos dando muchas vueltas al tema porque es difícil darles el lugar que merecen sin que queden con el sello de ‘escritor del interior’. Al final, vamos a copiar el modelo del Diálogo Latinoamericano para hacer un diálogo similar que se llamará ‘Lecturas con tonadas’”, confirma la directora de la feria sobre este encuentro que se concretará del 29 de abril al 2 de mayo. Cada quien con su tonada, conversarán sobre distintos tópicos literarios María Teresa Andruetto, Luciano Lamberti y Eugenia Almeida (Córdoba), Mempo Giardinelli (Chaco), Cristina Iglesia (Corrientes), Mario Ortiz (Bahía Blanca), Alejandra Araya (San Juan), Fabián Soberón (Tucumán) y Salvador Marinaro (Salta).
Otra novedad de esta edición es un nuevo stand acerca de la historia del libro. “Es algo así como ‘los secretos del libro’, donde se va a desplegar una pequeña línea de producción que va de un escritor escribiendo, pasando por un corrector corrigiendo, hasta un diseñador y una pequeña impresora para que se pueda ver todo el proceso de factura del libro, algo que los editores se sienten como frustrados porque es tan difícil de explicar y a los lectores les da mucha curiosidad. Entonces, lo mejor es mostrarlo”, plantea Adamo. Este stand lo organiza la Fundación El libro, junto con la Fundación Gutenberg, la carrera de Edición de la Universidad de Buenos Aires y TEA (Taller, Escuela, Agencia). Una deuda pendiente de la feria eran los talleres de escritura. En el surtido de propuestas se podrá optar por el taller de principio de novela a cargo de Ignacio Molina; el de cuento, dictado por Edgardo Scott; el de escritura creativa, de Ariel Bermani; el de poesía, a cargo de Vanina Colagiovani, y un taller de guión de historietas, por Luciano Saracino. El espacio Zona Futuro, coordinado por Iván Moiseeff y Esteban Castromán, pondrá el eje en lo que se escapa de los libros y cómo hoy en día la literatura está circulando por YouTube, en tumblery y en otros espacios.
El estadounidense Andrew Wylie, el agente literario apodado el Chacal que gestiona los derechos de más de 700 escritores en todo el mundo, será una de las visitas estelares de las jornadas profesionales, además de la librera italiana Grazia Gotti y el representante inglés de la editorial de Harry Potter, Bill Swainson. “En estos tres años hubo mucha apertura. Ahora es momento de una nueva vuelta de tuerca. Tenemos que evaluar qué cosas tienen sentido mantener y cuáles queremos que den paso a otras nuevas, que es una de las cosas más difíciles de hacer con lo que uno mismo puso en marcha”, reflexiona Adamo.
–¿Qué pasa con la lectura que a veces está más pegada al espectáculo que al libro en sí?
–Sobre eso tenemos que seguir trabajando dentro de lo que permite la feria, que es un evento masivo y su cuota de espectáculo la va a tener siempre. La programación de la feria se hace entre todos. La parte más grande la hacen los expositores. Hay que trabajar con ellos para que no piensen que tienen que traer a la última vedette de moda para presentar un libro. No vamos a poder evitar que en algún momento eso pase. Forma parte de la feria misma. El gran desafío que tenemos desde la feria es que quizás haya gente que se acerque por la estrella de la tele. Que disfrute a esa estrella, pero que además vea que hay una oferta mucho más grande y que se puedan llevar otro tipo de libros cuando salen.



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-31625-2014-03-19.html



miércoles, 19 de marzo de 2014

Ciclo de Escritores en Casa - Escuela de Letras - Universidad Nacional de Córdoba




Semana de la Memoria.

Facultad de Filosofía y Humanidades.


La Escuela de Letras pone en marcha el ciclo Escritores en Casa.

"Narrar la dictadura desde los márgenes".


El jueves 3 de abril, a las 19 horas, en la Sala B, del Pabellón Residencial se llevará a cabo un diálogo abierto entra las escritoras MaríaTeresa Andruetto y Eugenia Almeida.




martes, 18 de marzo de 2014

La voz del violín - Andrea Camilleri




Una anciana oye decir que uno de sus vecinos, el famoso violinista Cataldo Barbera, está endeudado. La mujer se ocupa de solucionar el problema recurriendo a viejos contactos. Cuando el músico se entera de lo que ha sucedido decide agradecerle de un modo particular: cada viernes, a cierta hora, abrirá sus ventanas para que la vecina disfrute de un concierto privado. Los jueves por la noche le enviará un papel con el programa del día siguiente. La anciana, una vez por semana, se prepara para su regalo. Se sienta en el salón y se dispone a escuchar. Una vez que el concierto termina, llama por teléfono a su vecino, apoya el auricular sobre un aparador y aplaude.
Este es el tipo de escena que uno puede encontrar en los libros de Andrea Camilleri.

La voz del violín es la cuarta novela protagonizada por el personaje más famoso del escritor italiano: el comisario Salvo Montalbano. La historia transcurre en Vigàta, una ciudad imaginaria situada en Sicilia.

Montalbano viaja a la localidad de Floridia para asistir al entierro de la mujer de un amigo. De camino, el chofer pierde el control y tienen un accidente: han golpeado contra un auto estacionado. Como no pueden demorarse, dejan un papel con el teléfono de la comisaria bajo el limpiaparabrisas. Al volver, varias horas después, el auto y el papel siguen allí. El comisario y su chofer golpean la puerta de una casa cercana pero nadie responde. Montalbano se inquieta. Volverá por la noche, forzará la puerta y encontrará el cadáver de una mujer desnuda. Ahora deberá encontrar el modo de llamar la atención sobre la casa sin evidenciar que entró allí ilegalmente.

Ayudado por el subcomisario Augello y por la señora Clementina Vasile Cozzo, una maestra jubilada a la que Montalbano visita cada semana, el comisario entrará en una historia que incluye un matrimonio por conveniencia, una valija, un joven que grita “¡Castíguenme!”, un nuevo jefe de policía, un anticuario, los capo mafia delatándose mutuamente, la corrupción de la policía y la Justicia, secretos, alianzas, un caso de gatillo fácil y una serie de confusiones, errores y malentendidos que precipitan y ahondan la tragedia.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X
Enero 2014

viernes, 14 de marzo de 2014

L'Accoudoir: comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"

L'Accoudoir
Parce que même le canapé lit.










L’Autobus, de Eugenia Almeida – éd. Métailié Suites
Publié le 12/09/2012 par Mikaël Demets


On se croirait au théâtre. En grande partie composée de dialogues, l’intrigue se déroule dans un lieu clos – un village isolé du fin fond de l’Argentine. On suit les interactions d’une demi-douzaine de personnages qui vivent dans cet espace confiné soudain perturbé par une anomalie : un jour, l’autobus qui relie le village au reste du pays ne s’arrête pas. Même chose le lendemain, puis le jour suivant. Pourquoi l’autobus ne s’arrête plus ? Que peut-il bien se passer là-bas, à la capitale, pour que les choses soient à ce point bouleversées?

L’écriture sèche et minimaliste d’Eugenia Almeida fonctionne par métaphores, s’appuyant sur des phrases faussement bénignes pour illustrer la contamination lancinante des esprits par la dictature. La répétition inlassable de chaque journée, qui rappelle Ionesco ou Beckett, est amplifiée par l’élan monotone de la foule grégaire venue regarder, tous les soirs, le bus passer sans s’arrêter. Dans ce cadre figé, la dégradation s’opère par petites touches imperceptibles. L’inquiétude glisse vers la folie ; la peur vers la violence. Les militaires prennent les choses en main. Les livres disparaissent des bibliothèques. Les nuits deviennent plus sombres, et les cadavres se comptent au petit matin. Par sa sobriété et son détachement, L’Autobus réussit à placer un regard décalé sur les drames de l’histoire de latino-américaine. Un roman court, dont l’apparence inoffensive dissimule une puissance critique insoupçonnée.

El Colectivo. Traduit de l’espagnol (Argentine) par René Solis, édition de poche, septemBRE 2012


http://laccoudoir.com/romans/l-autobus-eugenia-almeida-3735/



lunes, 10 de marzo de 2014

Arenas de Arabia / Wilfred Thesiger



El Territorio Vacío


Inglaterra, 2003. El anciano que está acostado tiene 93 años. Vive en un geriátrico. Tiene Parkinson y Alzheimer. Cuando un médico se acerca él pregunta: "¿Cuál es su tribu?" Las manos le tiemblan. Agoniza. Dicen que su gran temor era morir de viejo en una cama, lejos del desierto que amaba. Lejos de la profundidad que descubrió entre los beduinos.

Es considerado el último de los grandes exploradores. Estudió Historia en Oxford. Cruzó dos veces el Rub´ Al-Khali, uno de los desiertos más hostiles del planeta. Durante cinco años viajó por lo que se conoce como “el Territorio Vacío”. Parte de esas travesías se convirtieron en un libro que publicó en 1959: Arenas de Arabia. Wilfred Thesiger viajó por muchos otros “lugares remotos donde los coches no pueden penetrar y donde todavía sobrevive algo de los usos antiguos”. Y sin embargo, seguía diciendo que ningún lugar lo había conmovido tanto como el desierto. Algo especial había en ese paisaje –y en la compañía de los beduinos, las tribus nómadas criadoras de camellos– que el británico trató de plasmar en su libro. “Ningún hombre puede sumergirse en esa vida y no experimentar un cambio. Llevará, por muy levemente que sea, la impronta del desierto, la marca que señala al nómada; y guardará en su interior el anhelo de volver, débil o insistente según su naturaleza. Porque esta tierra cruel puede tener un hechizo que ningún clima templado es capaz de igualar.”

De esa crueldad y ese hechizo hablará Thesiger durante más de cuatrocientas páginas. Las descripciones de la travesía son detalladas y permiten transmitir lo extremo de un viaje así. “Hora tras hora, día tras día, avanzábamos sin que nada cambiase; el desierto se juntaba con el desnudo cielo siempre a la misma distancia por delante de nosotros. Tiempo y espacio eran uno. Nos rodeaba un silencio en el que sólo se oía el viento, y una limpieza que era infinitamente ajena al mundo de los hombres.”

Lo que destaca el viajero es cómo un escenario y una compañía tal hacen que las diferencias entre los hombres desaparezcan y que emerja la desnuda fragilidad del ser humano ante la naturaleza. Umbarak, nombre con el que los beduinos llamaban a Thesiger, temía los cambios que provocaría la explotación del petróleo en esa zona.

Es especialmente conmovedor ver cómo la vida en el desierto despoja al explorador inglés de una soberbia inicial, propia de los europeos que avanzaban sobre África. En Arenas de Arabia aparecen cocodrilos enanos, gente que sabe ver en la oscuridad, camellos –a los que los beduinos llaman “regalo de Dios”–, hombres rodeando fogatas al caer la noche, la extraordinaria generosidad y hospitalidad de los pueblos árabes, arenas movedizas, escorpiones, serpientes, arañas, eclipses, tormentas, las complejas alianzas y guerras tribales, las deudas de sangre, las dunas rojas y azules, los hombres que saben adivinar leyendo la arena, las ceremonias grupales para acompañar a quien sufre, las largas conversaciones entre los viajeros. Es recomendable buscar las fotos que Thesiger tomó en sus viajes. Parte de lo que el libro relata sólo puede ser dimensionado al observar esas imágenes.


Con dos prefacios –que sugerimos leer al terminar el libro–, mapas de los diferentes viajes y un detallado índice onomástico y analítico, el libro permite conocer una región y una época que han sido devastadas por el progreso que aquel viajero tanto temía.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X
Octubre 2013


jueves, 6 de marzo de 2014

Lire & Merveilles: comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"


Ce roman ressemble à une chronique villageoise, une centaine de pages en huis-clos, son petit monde rural argentin, ses histoires et ses silences de province, ses certitudes et ses habitudes rassurantes. Il y a les notables et les voies de chemin de fer qui les séparent des autres villageois; il y a l'agitation et la dangerosité des grandes villes, loin, le gouvernement, loin, les nouvelles à la radio, dans le journal, qui viennent de loin. Mais qui doivent savoir. Ou alors, pour en savoir plus, certains écoutent ces silences…

Ce roman n'est pas une fresque historique relatant la dictature militaire argentine. Eugenia Almeida n'explique pas, elle décrit. Autant l'incompréhension que l'incrédulité. Et elle raconte, ces histoires qu'on se raconte et ces questions qu'on ne pose pas. Une densité palpable, un malaise face à cet horizon bouché. L'atmosphère de cette lecture est lourde, menaçante, plombée, pétrie au point d'interrogation comme l'est celle du village tendue sous cet orage en présage. Dans ce récit tout en échos, l'auteur y modèle et affine ses personnages, les réactions et les interactions, avec brio en quelques lignes aussi sobres qu'évocatrices. D'un gris métallique.



domingo, 2 de marzo de 2014

Deseo criminal / Ruth Rendell




Ruth Rendell tiene 83 años. Todos los días se levanta a las seis de la mañana y escribe durante cuatro horas. Por las tardes, camina hasta La Cámara de los Lords, donde participa como miembro del Partido Laborista. La autora británica es considerada una de las escritoras de suspenso más importantes del mundo.

Rendell es extremadamente hábil en narrar historias paralelas como si fueran líneas de subterráneo atravesando la ciudad. En algún punto, esas historias se cruzan y producen algo irreparable. Cada quien tiene fisuras en su vida privada; pequeñas grietas que pueden convertirse en abismo si una cuña golpea en el lugar preciso. La escritora sabe presentar el núcleo profundo de sus personajes usando como detonante un detalle mínimo, una insignificancia, algo que podría pasar desapercibido.


Deseo criminal es una novela apasionante y es también una clase magistral sobre la locura: la locura que empieza a aflorar en un rostro familiar. Los personajes son aplastados por su incapacidad de moverse de sitio, de cambiar. Obsesionados con cierta manera de hacer las cosas, paulatinamente se desprenden de la realidad para quedar atrapados en la repetición y exacerbación de un gesto vacío. Todos, de algún modo, viven bajo la premisa de que ignorando las cosas éstas quizás desaparezcan. Por el contrario, la decisión de cerrar los ojos es lo que provoca la desgracia.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X
Enero 2014