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jueves, 20 de marzo de 2014

40ª EDICION DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE BUENOS AIRES








Cuarenta años bien valen un banquete
“Tenemos todo un pasado para contar, pero vienen muchos más capítulos por escribir”, sostiene la directora Gabriela Adamo. Con San Pablo como ciudad invitada de honor, la feria de este año traerá varias novedades y buscará incentivar el perfil federal.
Por Silvina Friera
“Capítulo 40” o cómo tirar la casa por la ventana. En el origen de esta expresión popular está una costumbre que se practicaba a principios del siglo XIX, cuando el afortunado ganador de la lotería, luego de enterarse del gran batacazo, arrojaba literalmente a la calle los viejos muebles del hogar para comenzar una nueva vida. Se trata de celebrar una ocasión especial. La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se realizará del 24 de abril al 12 de mayo con San Pablo como ciudad invitada de honor, cumple cuarenta años. Y tiene sobre rieles una programación para festejar a todo trapo con los “saraos” paulistas y escritores tan diversos como el estadounidense Paul Auster, el su-dafricano J. M. Coetzee, los chilenos Pedro Lemebel y Diamela Eltit, el guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el mexicano Mario Bellatin y los españoles Almudena Grandes y Arturo Pérez-Reverte, por mencionar apenas algunos de los invitados hasta ahora confirmados. “Me alegra enormemente que pudimos encontrar un fuerte consenso en torno de Quino, querido y respetado por todos, que implica un mensaje de unidad para la inauguración. La proyección internacional que tiene el creador de Mafalda puso a nuestra feria en todos los diarios del mundo”, pondera Gabriela Adamo, directora de la feria. Quino dialogará en la apertura de esta edición con los periodistas Cristina Mucci y Carlos Ulanovsky. “Arrancamos con todo el primer fin de semana con otro diálogo esperadísimo entre Auster y Coetzee”, agrega Adamo. Una de las novedades más significativas de este “Capítulo 40” –el lema de esta edición– es “Diálogo de provincias. Lecturas con tonada”, una serie de encuentros con diversos escritores de distintas provincias del país.
“Son cuarenta años ininterrumpidos de una feria abierta al público, en contextos bien complicados y de todo tipo”, plantea Adamo a Página/12. “Son cuarenta años de una institución civil, la Fundación El Libro, que reúne a todos los jugadores de la industria editorial bajo un mismo paraguas, que ha tenido todo tipo de discusiones internas y de tormentas y se sostiene en el tiempo. Tenemos todo un pasado para contar, pero vienen muchos más capítulos por escribir.” La directora subraya que esta edición va a estar atravesada por los festejos. “Queremos festejar con los lectores, con el público. La idea es festejar con quienes vienen a la feria y por quienes hacemos este trabajo. Va a haber sorpresas de distintos tipos todos los días.” El viernes de la semana pasada estuvo el equipo de trabajo de la Biblioteca Mário de Andrade, encabezado por su director, Luiz Armando Bagolin, que se está ocupando de curar el programa cultural de la ciudad invitada. “El stand de San Pablo no tiene nada que ver con lo que vimos cuando estuvo Amsterdam –compara la directora–; es mucho más moderno y de-sarmado. Habrá también un café, eso quedó como marca registrada, como punto de encuentro donde la gente se pueda sentar, tomar algo y escuchar las charlas y actividades programadas por la ciudad invitada.”
El énfasis de la programación de San Pablo estará en la “literatura de la periferia”, cuya cabeza más visible es el narrador paulista Ferréz, creador del Movimiento de Literatura Marginal que desde fines de los años ’90 agrupa a escritores de las regiones periféricas del Brasil, autor de la novela Manual práctico del odio, publicada en el país por Corregidor con traducción de Lucía Tennina. “Lo que me impresionó es que van a traer cuatro ‘saraos’; son lugares en los barrios periféricos, generalmente bares transformados en espacios culturales, donde se empezó a juntar la gente para hacer intervenciones artísticas. Y la literatura tuvo mucha fuerza. Son más o menos unas veinticinco personas por ‘sarao’, así que van a venir unos cien jóvenes, en su mayoría poetas, performers y músicos. Estos ‘saraos’ van a estar funcionando todos los días en la feria, además de las mesas con escritores, intelectuales, antropólogos y sociólogos. Y vienen muchos autores infantiles.” Dicen que los saraos artísticos –que hoy son más de 30– se han expandido como una mancha de aceite por la periferia de San Pablo, megalópolis de más de 20 millones de habitantes. Algunos escritores paulistas que se presentarán en La Rural son Ricardo Lísias, Andrea del Fuego, Heloísa Prieto, Regina Machado y Ricardo Azevedo.
Continúa el Diálogo de Escritores latinoamericanos, que se hará del 3 al 6 de mayo. Edmundo Paz Soldán (Bolivia), Diamela Eltit, Rodrigo Rey Rosa, Mario Bellatin, Iván Thays (Perú), Darío Jaramillo (Colombia) y Eduardo Lalo (Puerto Rico) son algunos de los narradores que intervendrán en esta tercera edición. “Desde que estoy como directora, hace tres años, lo recibí como un reclamo: ¿qué pasa con los escritores que viven en el interior del país que no están en la feria? Le estuvimos dando muchas vueltas al tema porque es difícil darles el lugar que merecen sin que queden con el sello de ‘escritor del interior’. Al final, vamos a copiar el modelo del Diálogo Latinoamericano para hacer un diálogo similar que se llamará ‘Lecturas con tonadas’”, confirma la directora de la feria sobre este encuentro que se concretará del 29 de abril al 2 de mayo. Cada quien con su tonada, conversarán sobre distintos tópicos literarios María Teresa Andruetto, Luciano Lamberti y Eugenia Almeida (Córdoba), Mempo Giardinelli (Chaco), Cristina Iglesia (Corrientes), Mario Ortiz (Bahía Blanca), Alejandra Araya (San Juan), Fabián Soberón (Tucumán) y Salvador Marinaro (Salta).
Otra novedad de esta edición es un nuevo stand acerca de la historia del libro. “Es algo así como ‘los secretos del libro’, donde se va a desplegar una pequeña línea de producción que va de un escritor escribiendo, pasando por un corrector corrigiendo, hasta un diseñador y una pequeña impresora para que se pueda ver todo el proceso de factura del libro, algo que los editores se sienten como frustrados porque es tan difícil de explicar y a los lectores les da mucha curiosidad. Entonces, lo mejor es mostrarlo”, plantea Adamo. Este stand lo organiza la Fundación El libro, junto con la Fundación Gutenberg, la carrera de Edición de la Universidad de Buenos Aires y TEA (Taller, Escuela, Agencia). Una deuda pendiente de la feria eran los talleres de escritura. En el surtido de propuestas se podrá optar por el taller de principio de novela a cargo de Ignacio Molina; el de cuento, dictado por Edgardo Scott; el de escritura creativa, de Ariel Bermani; el de poesía, a cargo de Vanina Colagiovani, y un taller de guión de historietas, por Luciano Saracino. El espacio Zona Futuro, coordinado por Iván Moiseeff y Esteban Castromán, pondrá el eje en lo que se escapa de los libros y cómo hoy en día la literatura está circulando por YouTube, en tumblery y en otros espacios.
El estadounidense Andrew Wylie, el agente literario apodado el Chacal que gestiona los derechos de más de 700 escritores en todo el mundo, será una de las visitas estelares de las jornadas profesionales, además de la librera italiana Grazia Gotti y el representante inglés de la editorial de Harry Potter, Bill Swainson. “En estos tres años hubo mucha apertura. Ahora es momento de una nueva vuelta de tuerca. Tenemos que evaluar qué cosas tienen sentido mantener y cuáles queremos que den paso a otras nuevas, que es una de las cosas más difíciles de hacer con lo que uno mismo puso en marcha”, reflexiona Adamo.
–¿Qué pasa con la lectura que a veces está más pegada al espectáculo que al libro en sí?
–Sobre eso tenemos que seguir trabajando dentro de lo que permite la feria, que es un evento masivo y su cuota de espectáculo la va a tener siempre. La programación de la feria se hace entre todos. La parte más grande la hacen los expositores. Hay que trabajar con ellos para que no piensen que tienen que traer a la última vedette de moda para presentar un libro. No vamos a poder evitar que en algún momento eso pase. Forma parte de la feria misma. El gran desafío que tenemos desde la feria es que quizás haya gente que se acerque por la estrella de la tele. Que disfrute a esa estrella, pero que además vea que hay una oferta mucho más grande y que se puedan llevar otro tipo de libros cuando salen.



http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-31625-2014-03-19.html



miércoles, 19 de marzo de 2014

Ciclo de Escritores en Casa - Escuela de Letras - Universidad Nacional de Córdoba




Semana de la Memoria.

Facultad de Filosofía y Humanidades.


La Escuela de Letras pone en marcha el ciclo Escritores en Casa.

"Narrar la dictadura desde los márgenes".


El jueves 3 de abril, a las 19 horas, en la Sala B, del Pabellón Residencial se llevará a cabo un diálogo abierto entra las escritoras MaríaTeresa Andruetto y Eugenia Almeida.




martes, 18 de marzo de 2014

La voz del violín - Andrea Camilleri




Una anciana oye decir que uno de sus vecinos, el famoso violinista Cataldo Barbera, está endeudado. La mujer se ocupa de solucionar el problema recurriendo a viejos contactos. Cuando el músico se entera de lo que ha sucedido decide agradecerle de un modo particular: cada viernes, a cierta hora, abrirá sus ventanas para que la vecina disfrute de un concierto privado. Los jueves por la noche le enviará un papel con el programa del día siguiente. La anciana, una vez por semana, se prepara para su regalo. Se sienta en el salón y se dispone a escuchar. Una vez que el concierto termina, llama por teléfono a su vecino, apoya el auricular sobre un aparador y aplaude.
Este es el tipo de escena que uno puede encontrar en los libros de Andrea Camilleri.

La voz del violín es la cuarta novela protagonizada por el personaje más famoso del escritor italiano: el comisario Salvo Montalbano. La historia transcurre en Vigàta, una ciudad imaginaria situada en Sicilia.

Montalbano viaja a la localidad de Floridia para asistir al entierro de la mujer de un amigo. De camino, el chofer pierde el control y tienen un accidente: han golpeado contra un auto estacionado. Como no pueden demorarse, dejan un papel con el teléfono de la comisaria bajo el limpiaparabrisas. Al volver, varias horas después, el auto y el papel siguen allí. El comisario y su chofer golpean la puerta de una casa cercana pero nadie responde. Montalbano se inquieta. Volverá por la noche, forzará la puerta y encontrará el cadáver de una mujer desnuda. Ahora deberá encontrar el modo de llamar la atención sobre la casa sin evidenciar que entró allí ilegalmente.

Ayudado por el subcomisario Augello y por la señora Clementina Vasile Cozzo, una maestra jubilada a la que Montalbano visita cada semana, el comisario entrará en una historia que incluye un matrimonio por conveniencia, una valija, un joven que grita “¡Castíguenme!”, un nuevo jefe de policía, un anticuario, los capo mafia delatándose mutuamente, la corrupción de la policía y la Justicia, secretos, alianzas, un caso de gatillo fácil y una serie de confusiones, errores y malentendidos que precipitan y ahondan la tragedia.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X
Enero 2014

viernes, 14 de marzo de 2014

L'Accoudoir: comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"

L'Accoudoir
Parce que même le canapé lit.










L’Autobus, de Eugenia Almeida – éd. Métailié Suites
Publié le 12/09/2012 par Mikaël Demets


On se croirait au théâtre. En grande partie composée de dialogues, l’intrigue se déroule dans un lieu clos – un village isolé du fin fond de l’Argentine. On suit les interactions d’une demi-douzaine de personnages qui vivent dans cet espace confiné soudain perturbé par une anomalie : un jour, l’autobus qui relie le village au reste du pays ne s’arrête pas. Même chose le lendemain, puis le jour suivant. Pourquoi l’autobus ne s’arrête plus ? Que peut-il bien se passer là-bas, à la capitale, pour que les choses soient à ce point bouleversées?

L’écriture sèche et minimaliste d’Eugenia Almeida fonctionne par métaphores, s’appuyant sur des phrases faussement bénignes pour illustrer la contamination lancinante des esprits par la dictature. La répétition inlassable de chaque journée, qui rappelle Ionesco ou Beckett, est amplifiée par l’élan monotone de la foule grégaire venue regarder, tous les soirs, le bus passer sans s’arrêter. Dans ce cadre figé, la dégradation s’opère par petites touches imperceptibles. L’inquiétude glisse vers la folie ; la peur vers la violence. Les militaires prennent les choses en main. Les livres disparaissent des bibliothèques. Les nuits deviennent plus sombres, et les cadavres se comptent au petit matin. Par sa sobriété et son détachement, L’Autobus réussit à placer un regard décalé sur les drames de l’histoire de latino-américaine. Un roman court, dont l’apparence inoffensive dissimule une puissance critique insoupçonnée.

El Colectivo. Traduit de l’espagnol (Argentine) par René Solis, édition de poche, septemBRE 2012


http://laccoudoir.com/romans/l-autobus-eugenia-almeida-3735/



lunes, 10 de marzo de 2014

Arenas de Arabia / Wilfred Thesiger



El Territorio Vacío


Inglaterra, 2003. El anciano que está acostado tiene 93 años. Vive en un geriátrico. Tiene Parkinson y Alzheimer. Cuando un médico se acerca él pregunta: "¿Cuál es su tribu?" Las manos le tiemblan. Agoniza. Dicen que su gran temor era morir de viejo en una cama, lejos del desierto que amaba. Lejos de la profundidad que descubrió entre los beduinos.

Es considerado el último de los grandes exploradores. Estudió Historia en Oxford. Cruzó dos veces el Rub´ Al-Khali, uno de los desiertos más hostiles del planeta. Durante cinco años viajó por lo que se conoce como “el Territorio Vacío”. Parte de esas travesías se convirtieron en un libro que publicó en 1959: Arenas de Arabia. Wilfred Thesiger viajó por muchos otros “lugares remotos donde los coches no pueden penetrar y donde todavía sobrevive algo de los usos antiguos”. Y sin embargo, seguía diciendo que ningún lugar lo había conmovido tanto como el desierto. Algo especial había en ese paisaje –y en la compañía de los beduinos, las tribus nómadas criadoras de camellos– que el británico trató de plasmar en su libro. “Ningún hombre puede sumergirse en esa vida y no experimentar un cambio. Llevará, por muy levemente que sea, la impronta del desierto, la marca que señala al nómada; y guardará en su interior el anhelo de volver, débil o insistente según su naturaleza. Porque esta tierra cruel puede tener un hechizo que ningún clima templado es capaz de igualar.”

De esa crueldad y ese hechizo hablará Thesiger durante más de cuatrocientas páginas. Las descripciones de la travesía son detalladas y permiten transmitir lo extremo de un viaje así. “Hora tras hora, día tras día, avanzábamos sin que nada cambiase; el desierto se juntaba con el desnudo cielo siempre a la misma distancia por delante de nosotros. Tiempo y espacio eran uno. Nos rodeaba un silencio en el que sólo se oía el viento, y una limpieza que era infinitamente ajena al mundo de los hombres.”

Lo que destaca el viajero es cómo un escenario y una compañía tal hacen que las diferencias entre los hombres desaparezcan y que emerja la desnuda fragilidad del ser humano ante la naturaleza. Umbarak, nombre con el que los beduinos llamaban a Thesiger, temía los cambios que provocaría la explotación del petróleo en esa zona.

Es especialmente conmovedor ver cómo la vida en el desierto despoja al explorador inglés de una soberbia inicial, propia de los europeos que avanzaban sobre África. En Arenas de Arabia aparecen cocodrilos enanos, gente que sabe ver en la oscuridad, camellos –a los que los beduinos llaman “regalo de Dios”–, hombres rodeando fogatas al caer la noche, la extraordinaria generosidad y hospitalidad de los pueblos árabes, arenas movedizas, escorpiones, serpientes, arañas, eclipses, tormentas, las complejas alianzas y guerras tribales, las deudas de sangre, las dunas rojas y azules, los hombres que saben adivinar leyendo la arena, las ceremonias grupales para acompañar a quien sufre, las largas conversaciones entre los viajeros. Es recomendable buscar las fotos que Thesiger tomó en sus viajes. Parte de lo que el libro relata sólo puede ser dimensionado al observar esas imágenes.


Con dos prefacios –que sugerimos leer al terminar el libro–, mapas de los diferentes viajes y un detallado índice onomástico y analítico, el libro permite conocer una región y una época que han sido devastadas por el progreso que aquel viajero tanto temía.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X
Octubre 2013


jueves, 6 de marzo de 2014

Lire & Merveilles: comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"


Ce roman ressemble à une chronique villageoise, une centaine de pages en huis-clos, son petit monde rural argentin, ses histoires et ses silences de province, ses certitudes et ses habitudes rassurantes. Il y a les notables et les voies de chemin de fer qui les séparent des autres villageois; il y a l'agitation et la dangerosité des grandes villes, loin, le gouvernement, loin, les nouvelles à la radio, dans le journal, qui viennent de loin. Mais qui doivent savoir. Ou alors, pour en savoir plus, certains écoutent ces silences…

Ce roman n'est pas une fresque historique relatant la dictature militaire argentine. Eugenia Almeida n'explique pas, elle décrit. Autant l'incompréhension que l'incrédulité. Et elle raconte, ces histoires qu'on se raconte et ces questions qu'on ne pose pas. Une densité palpable, un malaise face à cet horizon bouché. L'atmosphère de cette lecture est lourde, menaçante, plombée, pétrie au point d'interrogation comme l'est celle du village tendue sous cet orage en présage. Dans ce récit tout en échos, l'auteur y modèle et affine ses personnages, les réactions et les interactions, avec brio en quelques lignes aussi sobres qu'évocatrices. D'un gris métallique.



domingo, 2 de marzo de 2014

Deseo criminal / Ruth Rendell




Ruth Rendell tiene 83 años. Todos los días se levanta a las seis de la mañana y escribe durante cuatro horas. Por las tardes, camina hasta La Cámara de los Lords, donde participa como miembro del Partido Laborista. La autora británica es considerada una de las escritoras de suspenso más importantes del mundo.

Rendell es extremadamente hábil en narrar historias paralelas como si fueran líneas de subterráneo atravesando la ciudad. En algún punto, esas historias se cruzan y producen algo irreparable. Cada quien tiene fisuras en su vida privada; pequeñas grietas que pueden convertirse en abismo si una cuña golpea en el lugar preciso. La escritora sabe presentar el núcleo profundo de sus personajes usando como detonante un detalle mínimo, una insignificancia, algo que podría pasar desapercibido.


Deseo criminal es una novela apasionante y es también una clase magistral sobre la locura: la locura que empieza a aflorar en un rostro familiar. Los personajes son aplastados por su incapacidad de moverse de sitio, de cambiar. Obsesionados con cierta manera de hacer las cosas, paulatinamente se desprenden de la realidad para quedar atrapados en la repetición y exacerbación de un gesto vacío. Todos, de algún modo, viven bajo la premisa de que ignorando las cosas éstas quizás desaparezcan. Por el contrario, la decisión de cerrar los ojos es lo que provoca la desgracia.


Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X
Enero 2014


sábado, 22 de febrero de 2014

Declinación y Ángel / Antonio Di Benedetto




Ernesto Sábato dicta una conferencia en Mendoza. Antonio Di Benedetto está entre el público, escuchando. El orador afirma que no existe arte sin drama humano. Di Benedetto sale de la charla decidido a refutar ese axioma, esa tesis casi religiosa. Escribe el relato “El abandono y la pasividad” y se lo envía por correo a Sábato. Desde Buenos Aires llega una respuesta breve: “La excepción confirma la regla”.

Esta anécdota es contada por Martín Kohan en el prólogo de Declinación y Ángel, un libro que incluye el cuento que le da título y aquel relato que Di Benedetto envió a su colega.
En El abandono y la pasividad las cosas son las únicas protagonistas de un relato que sacude y ayuda a abrir los ojos para ver esos ínfimos movimientos en el mundo. La luz del sol, la puerta, la ropa, un vaso de agua, flores artificiales, el despertador, una mosca, un mosquito, las larvas, una piedra, un vidrio, la tinta, el viento Zonda, un papel.

Declinación y Ángel es una pequeña maravilla. El inicio del relato hace pensar en un guión cinematográfico, un grupo de indicaciones de qué es lo que se ve, una descripción del escenario. Hay algo allí que dialoga –quizás en la construcción, quizás en los climas– con las novelas de Marguerite Duras. Ese uso escueto pero increíblemente potente del lenguaje: cuando lo poco se concentra y se vuelve preciso, certero. Si no hay palabras de más, cada una cobra su peso exacto.
Una mujer, su pareja, un matrimonio, un plomero, un niño y un adolescente construyen, con gestos cotidianos, una tragedia.

Antonio Di Benedetto nació en Mendoza en 1922. El 25 de marzo de 1976 fue detenido por la dictadura militar. En 1977 pudo exiliarse en Francia, de dónde regresó en 1983. Murió en Buenos Aires en 1986. 
Declinación y Ángel fue publicado originalmente en 1958.


Eugenia Almeida


Publicado originalmente en Ciudad X
Noviembre 2013

              

martes, 18 de febrero de 2014

Un pause livre: comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"






Un roman qui l'air de rien nous fait le témoignage de la mise en place de la dictature en Argentine. Par l'écriture l'auteur semble vouloir faire passer le message sans donner les mots exacts mais plutôt par image et par le comportement des personnages face à des événements inhabituels dans leur petite ville où tout le monde se connait.

C'est tout d'abord un autobus qui fait halte tous les jours dans cette petite ville mais qui pendant quelques jours ne fera que passer sans s'arrêter. Et puis il y a la barrière du chemin de fer restée baissée sans qu'aucune information ne soit donnée.

Le comportement humain étant ce qu'il est, les gens sont curieux ; ils vont même jusqu'à faire le déplacement jusqu'à l'arrêt du bus pour le voir passer, mais personne ne se pose de question ou si peu. Il en est de même pour les ordres donnés au commissaires qui les appliquent en évitant surtout de contrarier ses supérieurs.

L'orage gronde sans éclater ça préoccupe mais n'inquiète pas plus que ça. La population semble même ravie de certaines mesures  prises vis à vis d'individus qui ne suivent pas la bonne conduite. Ceux dont les moeurs dérangent.

Ponce est avocat installé depuis quelques temps dans cette ville mais pas du bon côté. La ville est coupée en deux par la voie ferrée. Ponce n'a pas choisi aux yeux des autres le bon côté. Il s'énerve car même sa position de notable ne lui permet pas d'intervenir pour faire arrêter le bus afin que sa soeur puisse partir.

Il y a aussi cet agent commercial accompagné d'une jeune fille, tous deux inconnus des environs qui décident finalement de partir à pieds.

Il y a bien des gens qui s'interrogent ou qui en savent peut-être un peu plus mais tout semblent s'amplifier sans qu'il y ait possibilité d'arrêter quoi que ce soit.

Le style d'écriture  cinématographique en a fait une lecture particulière qui est loin de m'avoir déplu. Les scènes se suivent mais l'on comprend très vite le déroulement.
Je recommande.



viernes, 14 de febrero de 2014

Días sin hambre / Delphine De Vigan



El borde del abismo


El primer libro de la narradora francesa aborda la experiencia de la anorexia con un estilo potente y descarnado.


Frío. Un frío espantoso. Algo que viene de los huesos, de un bloque de hielo que late en el cuerpo. La sensación de encierro, de haberse alejado tanto que el mundo se vuelve borroso, difuso. La soledad del páramo. Piedra, piel. Una cáscara hueca, una bolsa de papel sin nada dentro. El vacío absoluto de palabras, de gestos, de explicaciones. El desinterés y la desesperación jugando ahí, al borde de las cosas, cuando ya no queda tiempo, cuando uno, el mundo, todo, está a punto de desaparecer.

Laure tiene 19 años. Es “un esqueleto de treinta y seis kilos y un metro setenta y cinco.” Anorexia. La vida de hospital se impone: los procedimientos inhumanos, los compañeros de pabellón, el carro de comidas con su ruido de metales y ruedas y arrastre, la visita de los residentes como un grupo de curiosos que se asoma a las jaulas del zoológico. 
“Cualquier cosa es como una rama para quien se ahoga”, decía Simone Weil. Esa rama, para Laure, es el doctor Brunel. Entre los dos construyen una relación particular, un lazo que muestra toda su potencia cuando él inventa un cuento para ella: el cuento de la niña que devoraba libros sobre la rama de un árbol, el cuento de la niña que ya no quiso bajar a tierra.
Hasta aquí, podría pensarse que tenemos todos los elementos para un libro lleno de golpes bajos, sentimentalismos y melodrama. No es así. Lo que ofrece Delphine De Vigan en Días sin hambre es el relato despojado, magro, de una experiencia difícil de poner en palabras justamente porque se trata de pura corporalidad.
Hay sentimientos devoradores, cosas que no se pueden tragar, maltratos imposibles de digerir, problemas que uno debe masticar, desgracias que hay que rumiar. Todo ese dolor se estructura en torno a metáforas que hablan del acto de comer, de lo que puede hacer una boca, unos dientes, una lengua, un estómago. Y en medio de esa desolación, del lenguaje despojado que soporta la narración, la autora hace aparecer imágenes que estremecen, como cuando la protagonista comprende que para mejorar “tendrá que extraer con precaución sus recuerdos, a menudo revueltos, almacenados como cerdos degollados, colgados de las patas, con la piel manchada de sangre seca.”
Laure está en la frontera exacta del dolor. Donde no puede dar un paso adelante, donde es imposible retroceder. Desde allí, haciendo pie en los lazos, en la escritura, los collages y el tejido, irá atravesando el territorio del vacío, el abismo que le permitió ver su enfermedad.

Eugenia Almeida
Publicado originalmente en Ciudad X
Diciembre de 2013


lunes, 10 de febrero de 2014

Pourquoi pas? Comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"





L’autobus, Eugenia Almeida, Ed. Métailié



"Il y a dans ce court roman une narration vive servie par la prédominance de dialogues fort bien menés. C’est un roman d’une efficacité remarquable. Par le pouvoir des mots, par le rythme narratif Eugenia Almeida nous rend littéralement captifs de ce monde muré dans ses silences, prisonnier de ce qui peut être dit et de ce qui ne peut être dit.
Un premier roman, très prometteur. Bravo!"

Niurka Règle


viernes, 7 de febrero de 2014

Notas en un diario / Osvaldo Aguire





Un libro de no ficción que se permite tensar las reglas del género. Dividido en cuatro partes que recorren un lenguaje y un modo diferente de hacer literatura. En El borrador de la historia Osvaldo Aguirre cuenta su experiencia como cronista de policiales en un diario. En Oraciones fúnebres –posiblemente las páginas más estremecedoras y hermosas– una sucesión de frases sueltas van convirtiéndose en versos y luego en pequeños poemas crueles. Cada una de esas frases oculta y expone un mundo hecho de desgracias. Retratos hablados abre un espacio para las voces que relatan el impacto del crimen en sus vidas. Finalmente Notas en un diario, la última sección, habla de los modos en los que se invisibiliza, se justifica y se naturaliza una violencia que debería ser inadmisible. 


Eugenia Almeida

Publicado en Ciudad X
Febrero de 2013


miércoles, 5 de febrero de 2014

La versión francesa de "El colectivo" en el club de lectura de la ACFC




CLUB DE LECTURE du Vendredi 7 Février, à 20h00, salle de l’association à Orvault (11, allée des Tilleuls).

Après Cuba, nous nous rapprochons du Chili (du moins géographiquement !) en nous rendant en argentine avec le livre de Eugénia Almeida : L’autobus aux éditions Métaillé- poche (prix : 6,65€).

Ce roman court de 127pages, plonge le lecteur au cœur de L’Argentine profonde sous couvert de dictature.

Dans cette petite bourgade où tout le monde vit au rythme de la routine quotidienne, un étrange évènement survient : l’autobus de l’après-midi y passe sans  arrêter. Un jour, deux jours, trois jours et même quatre jours… Il se passe quelque chose, de grave sûrement, mais quoi ? L’hôtelier,  le couple illégitime qui réside à l’hôtel, le livreur à vélo, le commissaire, le garde-barrière, l’avocat et sa sœur… Tous s’interrogent et ne comprennent pas. L’attente dure, les langues se délient, les hypothèses fusent…


L’écriture de Eugénia Almeida croque les personnages avec précision,  avec humour aussi. L’atmosphère s’alourdit de page en page, la tension monte, on attend le dénouement avec presque autant d’inquiétude que les héros du livre et puis… on devine, on commence à comprendre et  tout s’éclaire!

C’est un livre aéré qui se lit presque d’une traite et qui ne laissera certainement personne indifférent !

Eugénia Almeida, née à Cordoba en 1972 vit en Argentine où elle enseigne la littérature et la communication. Elle écrit surtout de la poésie. L’autobus, son premier roman, a reçu en Espagne le prix de « Las Dos Orillas ».



sábado, 1 de febrero de 2014

Unwalkers: comentario sobre la versión francesa de "El colectivo"

L´autobus

Métailié suites par Fortino






Quand tu es bluffé par un roman de moins de cent trente pages, ayant pour décor un village de la pampa argentine pendant le règne de Perón, tu te dis celle qui l’a écrit n’est pas une manchote.

Tous les ingrédients d’une existence morne sont présents dans ce bled paumé et poussiéreux : un hôtel quasi vide au tenancier taciturne, un homme circulant à bicyclette et colportant des nouvelles plus ou moins fondées, un garde barrière dont tout le monde ignore la sobriété pour ne retenir que son alcoolisme passé, une poignée de notables engoncés dans leur cercle étriqué, une logeuse avec une réputation tout sauf immaculée, un commissaire veule et autoritaire,  le tout s’ordonnant autour de la voie ferrée et de la place où s’arrête le bus.

Et précisément, là se situent les premiers éléments perturbateurs. Alors que le bus soudain refuse de s’arrêter et poursuit son périple malgré les gesticulations de ceux qui veulent le prendre, la barrière du passage à niveau reste fermée sur ordre du sergent Garcia local. Ces deux phénomènes deviennent des sujets d’interrogation et de conversation, voire de distraction, à mesure que leur persistance perturbe la vie et les projets de quelques habitants. C’est toute une vie provinciale qui se décompose lorsque ses liens avec le monde rompent. Ainsi, Ponce, l’avocat fier comme Artaban, venu s’enterrer là pour punir sa femme de lui avoir mis le grappin dessus, perd de sa superbe lorsque sa sœur ne parvient pas à rentrer chez-elle. Comment sa prestance et son prestige ne peuvent-ils suffire à mettre fin au désordre ?

Eugenia Almeida enquille une série de scènes de vie, à la manière d’un film, pour évoquer en filigrane une réalité que son pays n’a que trop bien subie au cours de son histoire récente : celle de la lutte contre ceux que les pouvoirs autoritaires ont désignés comme subversifs, non pas au cœur du monde urbain, mais à des kilomètres de celui-ci, dans un trou qui se rêve à l’abri de toutes ces turpitudes.

A défaut de promouvoir les transports en commun à la veille de la xième conférence sur le climat qui se tient au Qatar, l’auteur nous offre un périple roboratif au pays du maté et de la poussière, grâce à un roman de première classe, auquel le personnage principal -essentiel dans toutes ces contrées d’Amérique du Sud, qui ne fait que passer, donne son titre : l’Autobus !

martes, 14 de enero de 2014

Rue des Livres: comentario sobre la versión francesa de "La pieza del fondo" II



Regarder le maté infuser ...


Après L'autobus voici un second livre étrange venu d'Argentine : La pièce du fond, d'Eugenia Almeida.

Comme avec l'autobus, la vie tranquille et endormie d'une petite ville de province est perturbée par un événement insolite ... les comportements routiniers vacillent, les langues se délient ...

Cette fois c'est un vieil homme, à demi SDF, qui s'installe sur un banc de la place.

Il ne dit pas un mot, n'ouvre pas le bec. À peine pour manger lorsque la petite serveuse du café lui apporte en douce le menu du jour.

Eugenia Almeida excelle à dépeindre l'immobilisme, l'attentisme, le caractère immuable des gens et des choses lorsque la vie s'est arrêtée : le village et ses habitants sont comme écrasés de chaleur et de soleil.

L'un des flics du village finit par embarquer le vagabond muet et l'envoie vers les psys de la ville ...

Son collègue trouve qu'il en a fait un peu trop et se met à la recherche du vieil homme, tout comme la petite serveuse du bar. Ils rencontreront une étrange psy. Ces trois-là vont se croiser, se rencontrer, s'éloigner, tournant autour de l'absence du vieil homme muet que l'on ne reverra plus : un seul être vous manque et cela suffit pour bousculer vos habitudes, pour remuer le fond de vos pensées.

Chacun part à la recherche de la clé qui permet d'ouvrir la pièce du fond, du fond de sa tête, la pièce aux souvenirs ...

Eugenia Almeida a une belle écriture sobre et sèche, sans effets ni esbroufe. Mais c'est une écriture difficile et exigeante. On avait trouvé un peu plus facile d'embarquer dans L'autobus.

Un livre où l'on découvre l'art et la manière de faire infuser le maté.






sábado, 11 de enero de 2014

El otro y su doble / Graham Greene






Graham Greene siempre fue algo reacio a los contactos con la prensa. Sin embargo, cuando Marie-Françoise Allain le propuso hacer un ciclo de entrevistas y editarlas como un libro, Greene aceptó. Posiblemente por consideración a quien se lo pedía: la hija de un viejo amigo, Yves Allain, espía francés desaparecido y asesinado en Marruecos en 1966.  Ese es el mundo de Graham Greene. El espionaje, los viajes, la literatura.

El tono de las entrevistas reunidas en este volumen es atrapante, con un ritmo que casi permite oír la conversación. Un libro valioso para los admiradores del autor, indispensable para los interesados en el oficio de la escritura.


Eugenia Almeida
Publicado en Ciudad X
Diciembre 2012






miércoles, 8 de enero de 2014

Rue des Livres: comentario sobre la versión francesa de "La pieza del fondo" I







Ce que l'on voit, c'est que nous sommes finalement des marionnettes. Tous des marionnettes.


Quelque part dans une petite ville de province, où les uns vivent à côté des autres sans les jamais se connaître vraiment, deux «personnages» font leur apparition. Deux personnages, un homme puis une femme, qui vont modifier un temps, le rapport de toute cette petite société au monde.

Un homme seul avec toutes les apparences, pour certains, d'un fou ou d'un clochard, un homme qui ne parle pas et peut-être au fond n'entend même pas. Il est assis au centre de la place et attire les remarques acerbes, mais aussi et très curieusement des gestes de quasi tendresse, d'attention. Une jeune serveuse, puis un policier, en feront leur quasi confident, eux qui de toutes évidences ont un poids au fond de la poitrine qu'ils ne peuvent plus porter. Le vieil homme semble les écouter, de cela ils sont persuadés, persuadés aussi qu'il est devenu sans le savoir leur "ami", peut-être bien le seul.

Personne ne connaît son nom, ni d'où il vient...

Dans l'hôpital tout proche, une femme d'une cinquantaine d'années, psychiatre, vient prendre ses fonctions et s'aperçoit, éberluée que tout le monde la connaît déjà... Oui, c'est bien elle, la "folle", celle dont le chef de service n'a cessé de parler depuis des années, la fille d'une ancienne patiente à lui.. Personne ne connaissait le vieil homme, tout le monde la connaît, elle, avant même de l'avoir déjà vue...

Connaître, méconnaître, prendre pour... Car tout le problème est là dans le jugement biaisé, le trop plein de pouvoirs qui donne le droit de juger, le manque d'attention.

«Ce que l'on voit, c'est que nous sommes finalement des marionnettes. Tous des marionnettes.»

Ou des poissons, pêchés, sortis brutalement hors de l'eau avant d'être éviscérés, brutalisés et dépossédés de tout et du plus intime.

«Là-bas, je n'ai jamais aimé pêcher. Les poissons on les sort blancs, épuisés, ils sont aveugles, blessés, traînés par un crochet, tirés hors du monde. Non. Mon beau-frère dit que c'est une lutte, un défi. Que le pêcheur affronte le poisson, qu'ils doivent se mesurer. Non. L'un ne perd qu'une proie ; l'autre perd la vie. Tout ce qu'on porte en soi, ce jeu de couleurs, de lignes et de choses à l'intérieur du corps, tout ça est arraché, jeté au fond de la barque, et il y en a qui parle de défi."

La métaphore du pêcheur et du poisson court tout au long du roman, lumineuse, plus parlante que n'importe quel discours. Quant à la petite pièce du fond n'est-elle pas tout autant le cagibi au fond du jardin où moisissent des cartons entassés là par un précédent propriétaire (sa vie en somme) que cet endroit oublié en chacun de nous, inatteignable, incommunicable...

Les uns et les autres... 

Un livre étrange, surprenant et captivant.



http://www.rue-des-livres.com/livre/2864247070/la_piece_du_fond.html




domingo, 5 de enero de 2014

El cordero / François Mauriac






La historia comienza con un escenario de confesión, de arrepentimiento. Un hombre llora, su mujer lo acompaña, le hace preguntas, busca entender. Hay algo, en el pasado, que los ha marcado. Aquel joven que iba de camino al seminario para ordenarse como sacerdote. Ese que se dejó alcanzar por un encuentro imprevisto.

Un libro que habla de la fe, de la vocación religiosa y de la guerra que a veces se desata entre ellas. Pero también habla de los celos, del deseo de poseer a otro, de la furia, de la confusión entre el amor y la dominación.  

François Mauriac publicó esta novela en 1954, dos años después de recibir el Premio Nobel.




Eugenia Almeida
Publicado en Ciudad X
Diciembre 2012