sábado, 28 de mayo de 2016

Las mil caras del autor - Paula Varsavsky





Conversaciones con una lectora 

El primer artículo que Paula Varsavsky publicó en un diario de gran tirada fue una crónica sobre el tiempo que el escritor Eugene O´Neill pasó en Buenos Aires a inicios del Siglo 20. Varsavsky tenía 23 años y con ese gesto anticipaba parte de su futuro trabajo: aunar periodismo y literatura de un modo en que es difícil saber dónde empieza uno y donde termina la otra. 

Varsavsky es escritora y posiblemente esa sea una de las herramientas que pone en juego a la hora de entrevistar a sus colegas. Conoce el oficio y sabe construir conversaciones a las que los lectores asistimos con placer. Especializada desde hace años en literatura anglosajona, la escritora argentina ha mantenido charlas con diferentes autores, registrando esos momentos en grabaciones de las que iban surgiendo notas periodísticas para diversos diarios. 

Quizás uno de los aspectos más difíciles que enfrenta un buen entrevistador es el momento, frustrante, en que el espacio asignado  (determinada cantidad de palabras) nos obliga a elegir qué, de todo lo conversado, será volcado en papel. Decidirlo no es sencillo; implica sensibilidad y respeto. No es extraño que quien ha vivido ese momento fantasee con la idea de, en algún futuro impreciso, publicar completo el material que surgió de ese encuentro. Paula Varsavsky logró hacerlo y eso ya es  motivo de festejo. En Las mil caras del autor. Conversaciones con grandes narradores de hoy, publicado por Eduvim, podemos disfrutar de esas entrevistas sin las limitaciones de espacio que suele imponer el periodismo.

Varsavsky resume su trabajo en una frase: “entrevisto a escritores, movilizándome hasta sus países y lugares cotidianos para comprender el universo personal de cada uno”. Estas entrevistas han implicado un desplazamiento físico (un viaje) y un desplazamiento interno (el grado en que la periodista se sumergió en la obra de cada escritor). En cada relato, Varsavsky incluye un dibujo del escenario y de los pasos previos al encuentro. Cómo llegó a ese autor, cómo lo contactó, cuál fue su respuesta, cómo fue el primer encuentro: una sucesión de detalles que nos permite construir una escena y sentir que, de algún modo, estuvimos ahí. Las últimas líneas del prólogo de Las mil caras del autor pueden servir como un pequeño manual de periodismo. “Llegar a cada personalidad sin fórmula fija requirió todas las veces un método nuevo”.

El resultado de la aplicación de ese método siempre nuevo, construido sobre el  territorio, son catorce entrevistas con importantes narradores de la literatura anglosajona realizadas entre 1998 y 2008 en diferentes escenarios de los Estados Unidos y Gran Bretaña.

Más allá de los temas esperables en estas conversaciones (el método de trabajo, las propias lecturas, la concepción del oficio de escritor), aparecen otros que se van repitiendo a lo largo de las charlas: el aborto, la discriminación, el racismo, la homofobia, las clases sociales, el sistema educativo. Varsavsky sabe que un verdadero encuentro no puede atarse a un cuestionario y que es su presencia (en tanto periodista y escritora pero, fundamentalmente, en tanto lectora) lo que permite que la comunicación se dé y que entrevistado, entrevistador y lectores nos reunamos en un espacio que nunca existió pero que finalmente sucede.

La charla con Joyce Carol Oates luego de superar la dificultad inicial de contactar a alguien que “no recibe ni llamados por teléfono, ni faxes, ni e-mails”; la admiración de Michael Cunningham por Borges; Doctorow y su definición de la novela (“un acto de ficción, una acto de intuición, de empatía y de comprensión”). Ali Smith, la hija de un electricista y una conductora de colectivos, la menor de siete hermanos en una familia proletaria de Escocia; Russell Banks y sus planteos sobre la falta de conciencia de clase en los Estados Unidos; Hanif Kureishi y sus reflexiones sobre la identidad; Siri Hustvedt y su interés por el neuropsicoanálisis; William Boyd y su trabajo en el mundo del cine.

Cada escritor es abordado como un mundo a conocer. A los autores mencionados se suman David Lodge, Esther Freud, David Leavitt, Francisco Goldman y Edmund White. Posiblemente la mejor entrevista es la de Richard Ford. Un perfecto relato en el que el escritor habla de su vida, su amistad con Raymond Carver, su deseo de juventud de entrar a la CIA o el FBI  y el modo en que hoy lo afecta la dislexia.

Un libro como Las mil caras del autor se disfruta al leerlo y se disfruta también después, cuando se recorre el extenso territorio de nuevas lecturas que ha sugerido. 

Paula Varsavsky es escritora y periodista. Nacida en Argentina, hizo la escuela secundaria en la ciudad de Nueva York. Ha publicado las novelas Nadie alzaba la voz (1994) y El resto de su vida (2007). 




Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X

martes, 24 de mayo de 2016

De ganados y de hombres - Ana Paula Maia




En la línea de sacrificio 

En el matadero Edgar Wilson deja caer la maza sobre la frente de una vaca. Es quien aturde a los animales para que puedan ser faenados. Suelta un breve silbido justo antes de hacer su movimiento de brazos. Antes, ha dibujado con cal una cruz entre los ojos que lo miran. Una mirada llena de la “oscuridad constantemente insondable” que hay en los ojos de los rumiantes.

Edgar intenta hacer su trabajo con precisión, con delicadeza. Con piedad. Trabaja seis días a la semana. Más de cien vacas aturdidas por día. Miles de asesinatos cotidianos en nombre de la alimentación; una línea de producción cuya mercadería son los cadáveres. Edgar nunca ha comido una hamburguesa. Cuando finalmente lo hace, se sorprende al descubrir que “nada deja vislumbrar el horror desmedido detrás de algo tan delicado y sabroso.”

El matadero está en una región en la que “el olor a muerte se siente en todas partes”. Cerca hay un río contaminado: ahí se tiran la sangre y las vísceras de los animales. Lo llaman el “Río de las Moscas”. Los rosales se han ido oscureciendo, transformados por el agua teñida de rojo. Las prostitutas cobran en especies y un turno puede pagarse con un kilo de carne. Carne por carne. Ganado.

Los trabajadores del matadero también son víctimas. Algunos viven allí, hundidos en el artudimiento. Saben que en el mundo “todos son matadores, cada cual de su especie, ejecutando la función que les toca en la línea de sacrificio.” Afuera, los pobres del lugar se acercan a buscar los restos de las vacas que han muerto en los traslados. Un botín disputado por personas y por perros, especies hermanadas por el hambre.

Un día Edgar descubre que algo malo está pasando. Poco después los animales toman una decisión que solemos considerar puramente humana: el suicidio. Una reacción al momento en que el dolor se vuelve insoportable. 

Todos sabemos lo que pasa en un matadero. Pero no siempre estamos  dispuestos a pensar en eso a la hora de comer. Sin embargo, somos parte de ese infierno. El matadero funciona también como una metáfora de todas las cosas que se producen con sangre y muerte para luego tomar una imagen inmaculada a la que colaboramos fingiendo no saber cómo se produjeron.

De ganados y de hombres es la quinta novela de Ana Paula Maia y la primera en ser publicada en Argentina. Hay mucho de poesía en la crueldad quirúrgica que la escritora brasileña pone en esta historia. No es casual que la crítica la considere la heredera de Rubem Fonseca. 



Eugenia Almeida

Publicado originalmente en Ciudad X


lunes, 16 de mayo de 2016

Llega a Francia "La tensión del umbral": L’Échange (Éditions Métailié)





“L’importance du passé est surestimée. Si les gens restaient tranquilles, tout irait mieux.” 

Parfois, il vaut mieux laisser tomber. C’est un “épisode confus”, dit le commissaire Jury, ça ne nous regarde pas. Une jeune femme, à la sortie d’un bar, en plein jour, menace un inconnu puis retourne son revolver contre elle-même et se suicide : c’est clair comme de l’eau de roche, “sans danger pour les tiers”. Pas la peine de s’éterniser. 
Mais Guyot, le journaliste, veut comprendre. Il consulte des archives. Il lit les cahiers de la victime. Il cherche. On lui dit de laisser tomber. Il s’obstine. Il devrait regarder autour de lui. Il ne voit rien. C’est un ingénu. 
Dans le bar que fréquentait la victime, il découvre une alliée, psychanalyste à la retraite, qui l’écoute en descendant des petits verres de vodka. 
Les voix se multiplient. Beaucoup de coups de fil. Entre les mots, du silence. Des menaces avérées, et des passages à l’acte. Des crimes. L’atmosphère est opaque, oppressante, l’air raréfié. La mécanique de la violence est encore bien huilée, et les anciens maîtres du pouvoir policier des années 80 ont du mal à prendre leur retraite et veulent aussi parler de leurs sentiments. Dans une prose concise et d’une densité hallucinante, l’auteur de L’Autobus livre un roman politique et métaphysique très noir, et montre les remous des âmes perverses et les alliances troubles des pouvoirs institués. Magnifique et glaçant. 


“Un roman qui surprend par son intensité et la perfection de sa composition. Ce qui se raconte est aussi brutal, complexe et incommensurable que la vie.” 

Betina González, Clarín 


“Dans le sens le plus profond du mot, l’écriture d’Almeida est politique.” 

Osvaldo Quiroga, Telam 


“Vertige narratif admirable et poésie à hautes doses.” 

Hernán Carbonel, Revista Acción 




Eugenia ALMEIDA est née en 1972 à Córdoba, en Argentine, où elle dirige des ateliers d’écriture et publie des textes dans de nombreuses revues. L’Autobus, son premier roman, a reçu le prix Las Dos Orillas de Gijón et a été publié en Espagne, en Italie, en Grèce et au Portugal, et La Pièce du fond était finaliste du prix Rómulo Gallegos. Elle écrit également de la poésie.




Eugenia ALMEIDA
L’Échange
Bibliothèque hispano-américaine
Traduit de l’espagnol (Argentine) par François Gaudry
Titre original : La tensión del umbral

En librairie le 25 août 2016

Éditions Métailié
20, rue des Grands Augustins
75006 Paris
www.editions-metailie.com